Según Deepika Sandhu, el 97% de las personas que empieza a escribir un libro no lo termina. Esto quiere decir que solo tres de cada cien de vosotros, lo va a lograr. Como consultora narrativa, es un argumento que me beneficia: con apoyo profesional constante, es mucho más sencillo que acabes tu manuscrito. Aunque, para eso, tú también debes poner de tu parte... y escribir.
Parece algo muy básico pero a veces me he encontrado con autores que empiezan el proceso conmigo y lo dejan no porque el proyecto no funcione, sino porque, sencillamente, no han escrito, ya sea por falta de tiempo, energía, constancia o lo que sea. Y es una pena, porque os aseguro que por ahí hay historias maravillosas que están casi gritando terminar de ser contadas.
Ya que la escritura es y debe ser un acto solitario, voy a darte un consejo que leí y que me parece que puede ayudarte para enfrentarte a solas contigo mismo y seguir trabajando. Viene de la mano de Stephen King y es tan sencillo como dejar a medias lo que estás escribiendo para continuar con ello al día siguiente.
Piensa que si cierras el ordenador en mitad de un diálogo, con un personaje a punto de decir o contestar algo, no solo no vas a levantarte con esa sensación de alivio por haber finiquitado algo (y que puede derivar en darte permiso para distraerte con otras cosas porque te has quedado satisfecho), sino que al día siguiente el texto te espera de otra manera.
Al día siguiente no empiezas en frío. Sabes exactamente por dónde ibas y qué tienes que hacer. Se anula el vértigo de la página en blanco porque tú mismo has convertido el acto de escribir en una continuación, y no en un inicio desde cero.
Escribe para el día siguiente
O escribe pensando en seguir escribiendo, como prefieras enunciarlo. Lo mismo un diálogo que una escena o una acción. Interrumpe, no cierres del todo la puerta. Ya que escribir un libro es una carrera de resistencia, piensa en el siguiente kilómetro cuando estés superando el anterior.
Si tú escribes, aunque sea de forma imperfecta pero constante, el libro avanza. Y si yo te acompaño en las decisiones, en los bloqueos y en los ajustes, el proceso se sostiene. Si ambos cumplimos nuestra parte, puedes imaginarte cuál va a ser el resultado.
Escribe y yo te ayudaré a sostenerlo.
