El final no es tan importante

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Una vez escuché que un mal final arruina toda una historia. No me parece una afirmación desacertada, hay veces que puede pasar, y también puede ocurrir todo lo contrario, que ese último giro suba una narración que hasta entonces iba escasa. No voy a decir que no haya que cuidar los finales, solo que tengo en la cabeza varios ejemplos de historias que me parecen increíbles y recomendables de las que no recuerdo el final. Y no me importa. ¿Soy la única a la que le ocurre esto?

Es por eso que creo que, si una novela es verdaderamente buena, el final importa poco. Cuando una historia te ha llegado, la manera en que termina puede convertirse en algo secundario. Es más, puede incluso ser un estorbo.

Si no os ha pasado, seguro que conocéis a alguien que os ha contado que el libro que estaba leyendo le estaba gustando tanto, que lo dejó antes de acabarlo. Esa persona ha disfrutado tanto del viaje que prefiere dejar abierta la posibilidad de que esos personajes sigan ahí, en algún lugar viviendo sus vidas. Eso debería convencernos de que el final no es un objetivo deseado.

Las historias bien construidas te llevan a su final

Si nos salimos un momento de la literatura, tenemos ahí el final de Los Soprano. Fue tan brillante que todavía se habla hoy de él. ¿Importó realmente cómo terminó? La verdad es que puede que no tanto. Lo que importó fue sobre todo la sensación de vacío que nos dejó. Había que despedirse de Toni Soprano después de haberlo acompañarlo durante tanto tiempo.

Como muchos, tardé en asumir que ya no habría más Los Soprano y, a medida que pasaban los días, me fui convenciendo de que terminó como tenía que terminar. Y eso es con lo que quiero que os quedéis.

Cuando una novela está bien construida, el final prácticamente se escribe solo. No porque sea predecible, sino porque toda la narrativa, los personajes y sus decisiones te van llevando inevitablemente hacia el único desenlace posible. Es como si la historia supiera desde el principio a dónde tenía que llegar y tú, como escritor, solo tuvieras que acompañarla hasta allí.

Esto significa que, si has hecho bien tu trabajo durante todo el recorrido, el final será el que debe ser. No necesitas un giro espectacular ni una revelación impactante. Solo necesitas coherencia con todo lo que has construido.

Por lo que en lo que sobre todo tenéis que enfocaros cuando estéis escribiendo, es en construir personajes complejos y creíbles que evolucionen a lo largo de la narrativa, trabajar una voz única y una prosa cuidada que resuenen con el lector y cuidar los conflictos o momentos emocionales potentes a lo largo de toda la obra.

Un final decente es suficiente si habéis escrito una novela que valga la pena leer.

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